miércoles, 7 de marzo de 2012

Vomitando frente al PC (Segundo que todo...)


Estoy subiendo, subiendo, escalas, escalas, sigo subiendo, resaca, resaca.  Son las escalas al infierno y subo, subo otro poquito.  Saco las llaves de la casa y abro una puerta con color a cárcel, olor a encierro a soledad.  Cierro la puerta, resaca, resaca, demencia, paranoia, desespero, tristeza, resaca, muerte.

Prendo un cigarro y le echo humo a esa resaca, le echo humo para que se ahogue por un ratico...se acaba el cigarro y de nuevo la resaca comienza a gritar.  No soporto más tanta miseria, no me soporto yo que ahora soy parte de esa miseria.  En silencio me voy escapando, lento, lento.

Abro la puerta y salgo de esa casa, desciendo, desciendo, sigo bajando las escalas, tranquilidad, sosiego, tranquilidad.  Al parecer estoy asesinando a la resaca, la estoy asesinando...sigo bajando, sigo bajando y comienzo a respirar.

Estoy por fuera de casa...los cigarros están en el bote de basura con la resaca.

martes, 6 de marzo de 2012

Vomitando frente al PC (Primero que todo...)

(Pintura:ODA AMI VIDA)

Un silencioso momento se incrusta en mi corazón, silencioso porque el silencio es la soledad.  Paso horas interminables aferrado a una pantalla de computador que me enseña miles de imágenes, personas, mensajes, chismes, opciones para escapar de una resaca existencial que nos ahoga a todos...o solo unos pocos.   Hago click allí y allá, abro esta pagina y encuentro una respuesta que nunca me servirá como medio de salvación, como remedio para mi alma enferma y loca.

"Profesora Agatha, soy un joven que requiere de sus servicios de brujería, necesito que le haga un maleficio a mi oscuridad, que se acabe el infierno, necesito un vodoo para mi tristeza...para que se aleje , para que se muera.

Saludos,

            Un fulano de tantos"

Dejo un mensaje en el correo electrónico de una vidente, o bruja -que se yo-, y me siento a esperar siglos enteros para que me responda.  La soledad me sigue diciendo que me calle y me fume otro "Belmont", otro "Boston", otro "Piel Roja"".  Cigarrillos benditos, cigarrillos malditos llenos de humo, de ansiedad, de desespero.

Abro el facebook -maldito facebook- y Aleja esta ahí, conectada.  La saludo y entablamos otra de nuestras conversaciones eternas llenas de sueños, realidades, pesadillas, fantasías.  Alguien me escribe, es Mauricio,y yo le saludo, le escribo un par de cosas y me desconecto.   Riiiiiiiiiiiing, riiiiiiiing.  Suena el teléfono, vuelve a timbrar y contesto.   Una voz fingida al otro lado me anuncia que el demonio llama otra vez y necesita nuevamente a Milena.

-Milenaaaaaaaaa te necesita el demonio-...



lunes, 20 de febrero de 2012

Retazo de otro retazo


Algunas cosas se siguen contando....es imposible quedarse callado


IV.
La bicicleta se pinchó cuando llegué a la universidad de Antioquia, me dejó tirado, no me quiso llevar a la casa. La bicicleta se reveló y se pinchó y entonces a mi me tocó transportarla, yo la llevé a la casa -Ella me aplicó eso que llaman psicología inversa-. Caminando, caminando por toda la carrera 65 hasta llegar a La Macarena y de allá voltear a la derecha para coger la avenida Bolivariana y de ahí la setenta para llegar a la 30, a Belén, cerca de casa, de los niños, de la Urbanización La Inmaculada, mi casa, ningún lugar. Solo quiero llegar a ninguna parte con esta bicicleta perezosa. Espera y veras, bicicleta hijueputa, bicicleta torcida, bicicleta desleal, cicla de mala muerte, espera y veras. No me importa pero te voy a pinchar la otra llanta, para que te duela...para que sufras.

V.
-¿Oye dónde estás?- me preguntaron.
-En ningún lado- respondieron por mí.
-Entonces ¿dónde estamos?-pregunté yo y nadie respondió. Estaba en ninguna parte.
...

VIII.
En este momento acabo de chuzar la llanta delantera de mi bicicleta. Alguien me dijo que yo estaba loco, que eso de chuzar la llanta solo se me ocurre a mí, y yo pienso que eso es cierto, pero tengo razones contundentes para hacerlo.
Tomen nota de las razones que me motivan para chuzar la llanta de la traicionera:
a) La traición se paga con sangre o con aire, pero se paga.
b) Si tú eres la bicicleta de X debes transportar a X y no que X te transporte a ti.
c) cuando X se mata pedaleando sobre una bicicleta y pedalea y pedalea para llegar a otra parte, nada justifica que la bicicleta se desinfle , por el contrario la bicicleta debe hincharse de orgullo y debe llevar y traer , traer y llevar a X.
Considero que estos tres argumentos servirán de referente para que no vuelvan a dejar que sus bicicletas tomen conciencia de lo que deben o no deben hacer. Ningún clavo, ningún chuzo, ningún vidrio o piedra en el camino son excusa para desinflarse.




IX.
Hoy es otro día en la ciudad gris y aun no ha llovido, por el contrario un sol incandescente anuncia que el verano es solo una muestra gratis que regalan en el supermercado. Con esa muestra gratis de sol incandescente me voy para la casa y la descargo en el balcón. En silencio despierto a mis hijos y les digo que me acompañen para ver el sol más de cerquita. Vaya asombro el de mis hijos al ver que su padre se había traído un pedazo de sol para la casa.
-Miren que bonito se ve el sol en la casa, no lo toquen que se queman...- le dije a mis hijos mientras la bola de fuego se elevaba del piso, se elevaba, un poco más y luego !zaz! Salió expulsada a millones de años luz, iba hacia el espacio sideral. En silencio nos dirigimos a nuestros dormitorios y seguimos durmiendo.



(Fotos.Monica Pulgarin Vargas "KIKA")

viernes, 17 de febrero de 2012

Vallejo entre el fuego que consume su ciudad…



(Una perspectiva entre lo sexual, lo tradicional, lo familiar, lo de acá, de allá y de otra parte)

La Medellín que fuimos, la Medellín que somos, la Medellín que nunca llegaremos a ser.   La ciudad gris, dormida, despierta, frentera, solapada.  Un ser vivo que ha sufrido y ha triunfado, un organismo donde transitan historias que le dan vida, la matan.  Esa es la ciudad de Fernando Vallejo, esa ciudad desesperada por avanzar, esa ciudad que avanza desesperadamente y va olvidándose que toda historia debe tener un pasado que la sustente, un pasado material, una historia que se pueda ver.  Aquí, en la ciudad de nadie, no hay espacio para la memoria, para el recuerdo, la semblanza… ¡No! La enorme mano invisible del progreso se ha ido robando espacios, edificaciones, lugares, costumbres, esencias, lo que deberíamos ser y no somos.  Todo eso se lo lleva el progreso, el llamado desarrollo que muchas veces subdesarrolla. Sin embargo esta ciudad es la cloaca por excelencia, el lugar perfecto, el escenario ideal para vomitar pasiones.

Vaya efusividad con la que comienzo a hablar de este texto, vaya desconcierto genera en uno esta ciudad amnésica.  En todo caso entraremos, una vez más, a las  entrañas de este lugar que parece un ser vivo.  Que come, respira, crece, defeca como cualquiera.  La urbe es esa energía que fluye entre las calles, avenidas, centros comerciales, cantinas, griles, oficinas, casas de familia, de citas, de reposo….etc. En la ciudad conviven seres humanos con vidas diferentes que se entrelazan directa o indirectamente creando un vínculo involuntario con el otro, aunque el otro sigue siendo un extraño, algo, alguien de no fiar.   Y nuestra raza si que desconfía de lo que no conoce bien, primero déjese ver y después hablamos. Y no son en vano las palabras de este hombre que  proviene de Boston, un barrio cercano al centro de Medellín.  Y el centro de Medellín no solo es el corazón de esta ciudad, el lugar que distribuye todo hacia todos lados, en el centro se resguarda lo más refinado de la ciudad y lo más marginal.  El centro condensa la elegancia y porte de un ejecutivo con la ruana raída, la camisa rota, el pantalón cagado y los tennis rotos, totalmente rotos de un habitante de la calle.

Cae la tarde y la noche se apodera de la noche….

La noche se viste de sexo, de rumba, de aventuras, de muerte.  La noche es otro de los escenarios recreados por Fernando Vallejo, y uno de estos escenarios es el bar donde se conjugan en gran medida muchas de las imágenes de esta obra, el traganíquel que canturrea al compas de la nostalgia y del amor, la habitación en donde se consuma todo el acto del amor, un acto que es testificado por un dios al que Vallejo no le teme.  Un bolero rueda por este lado de la obra, por allí retumba un pasodoble y allá sigue el señor Vallejo contemplando su propia realidad mientras se raya, transcribe cada pagina de este fuego secreto que se enciende en cada palabra.  La noche dentro de esta Medellín alberga muchas de las pasiones que durante el día se esconden tras un rostro, un vestido, una “vida decente”. Hombres y mujeres son participantes activos de esta ciudad en donde un poco, o demasiado, licor se condensan para salpicar de sangre, lágrimas, risas, o simplemente historias de esta otra ciudad que muchos desconocen o por lo menos no quieren reconocer. 

Y es que la noche en Medellín, al igual que en otras partes del mundo, tiene su atractivo, su propia noche.  Sentir que la noche hace parte de la adrenalina ya es un sentimiento netamente humano, sin embargo sentir la noche en todo el esplendor de una urbe en donde millares de personas, de caracteres, pensamientos o vidas, cohabitan y se entrelazan unos con otros ya es hablar de otra noche.  Esta ciudad alberga en muchas de sus cuevas monstruos peligrosos a los que no podemos acercarnos, pero también encontraremos seres inofensivos llenos de miedo, de terror.  

Pasar por sitios como la Avenida de Greiff, La primero de mayo, Cundinamarca, Bolívar, San Diego, La 30 por el sector de  industriales, Barbacoas es encontrar la Medellín que siempre es nocturna.  Que no duerme y no intenta hacerlo porque siempre debe estar despierta para aquellos a quienes el día les estorba o simplemente es un momento más entre las 24 horas que a diario somos.  La noche es la constante cómplice de las fechorías de Vallejo, su hermano y el grupito de amigos que se encontraban en el bar o que hacían parte de las rumbas, las carnestolendas, la Sodoma y Gomorra –Aunque sea Bogotá la representación de estas ciudades bíblicas-.
Por las noches se escapan hacia ese otro mundo que se les prohíbe en la casa paterna pero que ellos buscan y en el que viven.  Por eso abren una puerta secreta que conduzca al garaje de la casa, esa no es una puerta simplemente secreta esa puerta representa la noche, la puerta de acceso al sexo, el descontrol, la locura.

La ciudad como escenario

Vallejo, escritor sin pelos en la lengua, sin tapujos ni contrariedades habla un poco de él, sin embargo su vida es Medellín.  Este hombre ama la ciudad que le escupe, la ciudad que le enseñó los hombres que ha amado, le enseñó que hay un mundo injusto, un mundo donde el amor se viste de hipocresía, promesas ingratas, un mundo lleno de corrupción, de vicios, de corruptos encorbatados. Bien decía que entre la política no habían sino cerdos, marranos, puercos.  Vaya juego de palabras nos entrega este otro ciudadano de la ciudad en donde la doble moral se perpetua en las familias.  Pero esta ciudad no esta sucia del todo, de ella nos queda un memorable reguero de calles en donde los incendios, el desarrollo, el progreso, se han ido comiendo bares, edificios, lugares que antes hacían parte del panorama de esta otra ciudad, esta ciudad de ayer, de nunca.

Para Andrés Caicedo, el escritor Caleño que hablo de la Calí de los 60 y los 70, la ciudad es un espacio desesperanzador en donde las posibilidades de ser y crecer son prácticamente nulas.  Acá, en la Medellín de los 70, los 80 y los 90 encontramos un Fernando Vallejo narrando cada historia en la que la ciudad ha sido marcada por la violencia, la corrupción, el narcotráfico y hasta los envidiosos hacen parte de esa peste que carcome a esa Medellín que nos muestra este otro espectador entre los habitantes de la ciudad gris. 

¨La sardina, ay, por desventura, y ésta es una suprema verdad teológica, sólo vive diecisiete años, tras de lo cual muda: cambia su armadura de magia, su ropaje de ensueño, y se transforma en un ser cotidiano, proyecto del hombre pedestre y bípedo, respetable señor de traje y corbata, trabajo en el banco, honorable señora, saludable barriga, cuatro o cinco o siete mocosos berrietas y un televisor. Es el proceso de metamorfosis de la oruga en mariposa al revés. La mariposa pierde sus alas, baja del cielo, y se arrastra por la prosaica realidad como pegajoso gusano. Pero que no espere quien tiene los oídos sordos, los ojos ciegos, comprender de qué estoy hablando. Le soplará la inmensidad en la cara, le susurrará el enigma, y nada entenderá¨.

(Fernando Vallejo-El fuego Secreto-)

Y hoy si que se han ido perdiendo las sardinas, que ya ni sardinas son, ahora son huevos que se visten de sardinas para que las usen como mujeres.  Ahora las niñas lo dan desde los doce, trece años.  No nos vamos muy lejos, cerca a la estación del Metro de Prado Centro se pueden ver varias “sardinas” jugando su papel de putitas para “viejitos verdes” o uno que otro solitario en busca de vaginas.  Aunque el contexto de sardinas o de gustos sexuales para Vallejo es de otra clase, otro genero, y es aquí en dónde hallamos una Medellín homosexual sin tapujos, una Medellín que se destapa y se muestra al mundo como otra sociedad moderna.  La Medellín de Carrasquilla, o la de Fernando González, son otra época, otro momento en el que el hombre era el complemento para la mujer, otra ciudad en donde no podían haber casos extraños de homosexualismo. Fernando es homosexual y lo grita a los cuatro vientos, pero este artista es eso precisamente: una contrariedad de los valores establecidos, es una objeción constante a esta raza construida con el sudor de hombres, machos.  Fernando es una piedra en el zapato de los que quieren esconder la realidad con concepciones y argumentos baratos de moralidad.

Aquí Fernando Vallejo se destapa y nos destapa otro lugar de la ciudad, ese lugar en donde cualquier cosa puede pasar.  Medellín sigue siendo una ciudad nostálgica esa ciudad de Vallejo, esa ciudad que se esconde tras la mirada triste del abuelo, tras los recuerdos llenos de casos y cosas extrañas.  El fuego secreto sigue incendiando muchas partes de la ciudad, sigue iluminando una ciudad nocturna llena de drogas, sexo, sexo, desenfreno y violencia.  Este otro escenario recreado de la ciudad puede mostrar que tipo de seres extraños se esconden tras el día, puede dar un indicio que la noche llego o la ciudad despertó…

jueves, 26 de enero de 2012

BASTA DE SANGRE



Este Blog, humilde y solitario, se une a las miles de voces que piden un poco más de cordura en las mentes de quienes nos hacemos llamar:SERES HUMANOS o HOMO SAPIENS que ya casi no SAPIENS...

SHHHHHHHHHHHHHHHHH..........



Compro sueños en la esquina de mi casa.  Silencios por docenas.  Don Fabio sigue odiándome  cada vez que me ve.  Compro los sueños que sean necesarios.  Compro sueños estrambóticos, bullosos, silenciosos, hambrientos, sedientos.  Compro sueños en la esquina de mi casa para que don Fabio no se enoje.  Para que no me vuelva a pegar.
Han estado pasando cosas tan raras en mi vida que ésta se ha convertido en una cosa extraña expuesta en algún zoológico.  Yo soy un humano con ciertos rasgos simiescos, no puedo negar que soy grotesco –por no decir patético- y mi vida se ha ido convirtiendo en una jaula inmensa.  Aun me sigo dando martillazos en la cabeza, debo martillarme hasta reventar.  ¡Por eso! Si, por eso compro sueños en alguna esquina.   El silencio no es buena compañía, sin embargo siempre ha sido mi acompañante y cohabitar con la soledad, esa soledad tan abrumadora ¡tan solitaria!.  ¡Compro sueños! ¡cooooompro sueeeeeñosss! ¡Quien me los vende, quiero sueños con cosas bonitas!.   Mi vida por un sueño, mi vida por otra…

C-R-U-E-L..... (Fragmento de las 12 del día)

La Candelaria...

12:00 p.m.

El sol comienza a salir y ya estoy en el centro de la Ciudad Gris, el edificio con forma de aguja industrial sigue imponente y vanidoso como siempre.  Miles, millones de turistas se habrán llevado algún recuerdo de esta ciudad en donde el poncho y el carriel son símbolos que se quedaron en la memoria, una ciudad en donde el edificio Coltejer –la aguja de la que les hablaba- se transforma en figuritas de barro o arcilla, figuritas que se venden como pan.   Pitos, gritos aquí y allá, vendedores, señoras, señores y este bichito que esta parado a un costado de la iglesia de La candelaria riéndose porque irónicamente al lado de este claustro religioso esta la mafia más grande de venta de películas porno de la ciudad.  Chicas abriendo las piernas de mil maneras, besándose unas con otras, orgias completas, tetas aquí y allá, prepagos –putitas finas- de Medellín y de Calí, películas porno para gay, porno, porno y ding,dong, dang ya viene la misa de 12...

viernes, 16 de diciembre de 2011

Por fuera del cauce


 “La Playa” como se conoce a la calle 52, es una de esas partes de la ciudad que esta disfrazada.  Es una calle en una ciudad llamada Medellín, la capital de los paisas, la capital de Antioquia en Colombia…ahí, en una esquinita de Suramérica.  La Playa, tan concurrida por la gente de esta parte del mundo, tiene doble personalidad: en la parte superior, o en su cabecera, -al oriente- es una zona comercial, cultural y residencial.   La parte de abajo  es conocida como la “Avenida Primera de Mayo”, o calle 53, esta otra parte es la gemela mala, porque acá se congregan chicas candentes con sus bocas en la entrepierna y las manos llenas de billetes, hay también algunos de esos chicos no candentes pero con ganas de apropiarse de cosas ajenas, vidas ajenas.  Allá, en la parte de abajo, hay griles, hombres pudorosos llenos de lascivia en la mente, gente de la contraloría, de EPM y de UNE, litografías, hay, extrañamente, una plaza de las esculturas del maestro Botero, un museo, turistas, fotógrafos, vendedores de Bon Ice, vaya trabalenguas son estas calles.  En todo caso es una calle disfrazada, una ciudad disfrazada.  Esta ciudad hizo lo que hacen pocas ciudades en el mundo, se tragó una quebrada.  ¿Cómo se le podría denominar a una ciudad que se traga un riachuelo?: ¿hidropofaga?, sí, algo así.  Porque la quebrada santa Elena, antes conocida como la quebrada de "Anná", era la ama y señora de ese espacio.  Sobre la quebrada se bañaban los niños durante los siglos XVIII, XIX y principios del XX, las señoras restregaban contra las rocas la ropa que debían lavar, algunos hombres extraían oro de esa quebradita inocente y vulnerable.  Era una Medellín más pequeña, un verdadero lugarcito de ensueños, no es que ahora la ciudad sea otra cosa, pero se ha prostituido y se ha dejado seducir por la vanidad de las nuevas sociedades. 

Pero bueno, la cuestión no es hablar de los cambios que se generan en esta ciudad, ya que eso implicaría contar toda una serie de eventos devastadores en donde la urbe se traga así misma, se traga su propia memoria para defecar nuevas historias, nuevos escenarios, más mierda reciclable y menos alimento para la mente, para la memoria, la nostalgia…la semblanza.   Lo que deseo contarles nace con este hombre que salió una mañana de alguna alcantarilla ubicada en esa calle 52 de la que les hablaba ahora.  El tipo tenía una barba enorme, camisa blanca bastante raída, un pantalón blanco arremangado a la altura de sus piernas y tenia puestas unas alpargatas.  ¿Alpargatas?, ¿un hombre con alpargatas en pleno centro de la ciudad? ¿En pleno siglo XXI? algo raro para una ciudad en donde la gente se viste con las nuevas tendencias de una moda cada vez más estrafalaria, una moda reciclable como todo ahora.  El tipo llevaba un sombrero de paja y un machete, sin embargo el machete estaba bastante oxidado.  El hombre daba la impresión de que hacia mucho tiempo no veía la luz de un nuevo día, ¡es más! no parecía de esta época. 

-¿Saben onde esta la quebraita?- preguntó el hombre y nadie le respondió. 
-Señoooor ¿Sabe de la Santa Elena? La quebraita, ¿sabe onde esta?- Le preguntó a un policía.  El uniformado lo miró y por un momento le dieron ganas de interrogarlo, requisarlo y hasta quiso llevárselo para la estación de policía, pero la lástima no lo dejó.  
-Mire, Santa Elena esta en la parte alta de la montaña, hacia allá- le dijo mientras le señalaba el  costado oriental de la calle, apuntando hacia una montaña llena de casas y casitas.
-buste que cree que yo no soy de acá o que ,no mijooo, pues yo soy de allá de esa montañita….no, no mijo, no porquesque la quebraita pasa por acá.  Nada mas hace un tantico hablé con Adolfina y me arrecosté debajo de ese palitooo….y me quedé dormido en eseee…..-en esa parte el hombre se quedó callado, asombrado, asustado, asustado, muy asustado.
En esas el hombre corrió y corrió y pasó por la clínica Soma donde una ambulancia le aturdió los oídos y un carro casi lo atropella en la “Avenida Oriental” o la “Jorge Eliecer Gaitán” como también se le conoce.  Algunos burlones gritaban : ¡cójanlo, cójanlo!.  Y el hombre corría sin saber como encontrar a Adolfina para contarle que se había quedado dormido y que se había despertado en un manicomio, una ciudad del futuro, una ciudad monstruosa. 
-Adolfina mijaaaaaaaaa-gritaba el pobre humano de otra parte, de otro tiempo.  Nadie le ponía atención, más bien se reían de él. 
Otro loco más- se dijo un señor que lo vio pasar por pleno pasaje de “La Bastilla”. 

Ahí, en el pasaje de La Bastilla, el hombre paró por un instante y el olor a hígado frito, a bofe, a arepa con hogao lo llevó hacia una señora que tenía su puesto de comidas en plena Bastilla. Tenía hambre pero no tenía dinero que en últimas sería como tener más hambre.  Dos borrachos contemplaron al extraño barbado, se le acercaron y le preguntaron de dónde venia.  El pobre hombre estaba verdaderamente asustado, ya casi lo había atropellado un carro en plena Avenida Oriental, ya un montón de esos monstruos mecánicos habían aturdido su oído, ya había visto decenas de mujeres vestidas impúdicamente y ahora este par de hombres totalmente ebrios hablándole.  El hombre retomó su rumbo hacia otra parte, sin saber que estaba dando vueltas en una ciudad que él había conocido y que ahora lo desconocía, lo ignoraba.  La gente le daba miedo, repulsión.  Los hombres se habían multiplicado, las edificaciones eran colosales comparadas con las casas de dos pisos que podían verse en la época en la que vivía… ¿vivía?... ¿alguna vez vivió?.

Pensar que había muerto para sus padres, para su Adolfina, no era bueno. Pensar que ya todos se habían ido no era agradable.  Ya la quebrada no estaba, no había  arboledas, ni grandes pastizales.  Ya las vacas, los caballos, los perros, las alpargatas, los sombreros, las mujeres cubriendo sus pechos, sus piernas, el silencio, la tranquilidad….ya no estaban. Era imposible que estuviese muerto si aun respiraba, pero estaba muerto para su tiempo. ¡Bueno! A fin de cuentas era mejor estar muerto. 

Bajó unas cuadras más y se encontró con un puente largo, infinito, nuevamente colosal, bajo el puente había un río sucio, del color del café con Leche, ese era el río Medellín… ¿El río qué? ¿Medellín?.  No podía ser cierto, si el se bañaba en ese río.

-Adolfinaaaa mijaaaaaa…Dígale a Facundo su apá que yo la pretendía…Adolfinaaaaa, mijaaaaaa!-Comenzó a gritar, a gritar y gritar.  Ya el delirio lo ahogaba, el tiempo corría a mil por hora, corría veloz como esas maquinas veloces que andaban de allí para allá. El silencio se quedó esa noche con el hombre, era la última noche, al día siguiente estaría tieso en algún parque, alguna parte.
La calle 52 y la 53 se habían tragado la quebrada, esa quebrada que existía 95 años atrás.  “Al parecer la ciudad se los esta tragando a todos….”, pensó Adolfina esa tarde en la que desapareció su amado Desiderio González.
                                                                                                 
(Medellín, Marzo-abril de 2.011, dedicada a todos aquellos que no encontraron una salida en su laberinto…) 


sábado, 26 de noviembre de 2011

PAUSA ACTIVA PARA EL CEREBRO...

ç

Imagen y texto por Monica Pulgarin vargas

(Para Genoveva que esta en la Luna según Matias)


Es  verdad  que “ nadie sabe lo  que tiene hasta que lo  pierde”,  pero  por mas que nos demos cuenta que eso  es cierto  cometemos los mismos errores y  cuando  ya no  ves la salida  empiezas  a arrepentirte  y te das cuenta que no  hay  vuelta atrás.
Que por más que quieras las manecillas del  reloj  nunca giran  hacia atrás, 
Lloraras te desahogas pero  no  logras nada de lo  que de verdad quieres ,  volver  a tener esa persona la lado  agradecerle todo lo  que hizo  y  siguió  haciendo  con  su ultimo  aliento.    
 Y sin  importar lo  que ella hacia  por ti siempre fue invisible, sabias que estaba pero  no le diste la importancia y  la atención  que requería sin saber la falta que de verdad te haría algún  día.
Gran  error de los seres humanos,  creer que todo  es para siempre.

Nunca pensaste que al  algún  día faltaría y  te detuviste para darle un  abrazo ,  al  contrario al  mínimo reclamo borraste todo  tu  amor y  le diste la espalda o  simplemente tapas los oídos para no  escucharla…… por que ya no  te escucho?? ahora si  estoy  dispuesta a oírte y  aceptar lo  que me digas si dar  la espalada y  dar  un portazo,  o  simplemente dime que no , yo  te escucho…….
como quiera.
La soledad es confortable,  pero  sin  tì  la soledad es amarga y  llena de soledad.   No  hay  aire no  hay  nada,  solo  vive el recuerdo que no  se puede tocar,  que no  se puede oler,  un  recuerdo  que hace falta….


LASCIVIA


*
La negra y yo nos quisimos mucho, pero ella me traicionó y me dejó por un travesti. Me decía que era mejor tener carnita de res y de cerdo en un solo cuerpo, que no solo quería carne de cerdo y además no era bueno quedarse con ganas de la carnita de res.  El nuevo amante de la negra siempre me lo he imaginado como  un animal antropomorfo, mitad cerdo y mitad vaca.  Pero bueno, no sabe lo que se perdió.  La soledad y la tristeza volvió a mí, solo que esta vez la soledad vino acompañada de bazuco.  Hijueputa bazuco, infierno, ese es el propio infierno. Si a usted le llegan a ofrecer esa mierda mate al que se le ofrezca, mate a ese hijueputa porque ese que le ofrece bazuco a usted es un asesino.  Terminé fumando pipa en alguna calle de ésta puta ciudad.  Ya para que quería putiar si mi único deseo era despertar mis sentidos, darle otra visión de la realidad a esa vida que yo llamaba: mi vida.

Estuve un tiempo en la avenida del Rio, viví al frente de La Macarena.  Que ironía, allá en la plaza de toros de La Macarena los ricos de la ciudad van a ver matar toros, nosotros, al frente, todos los días, estamos en el ruedo frente a una bestia más grande que el toro más grande del mundo, estos si son verdaderas corridas frente al destino.

En ese sector yo putiaba muy barato, igual la idea no era comer, la idea era consumir bazuco revuelto con cenizas de cigarrillo, jugar cajita o mamarselo a algún viejo verde sin plata que pague por hacerle cositas de $1000 o $500 pesos, eso es nada, una miseria por hacer lo que se le tiene que hacer a eso viejos que van por allá.  Pero llega la recompensa que dura solo unos segundos.  Uno compra el bazuco para asustarse mil veces seguidas en pocos segundos.   Y se siente chimba, uno siente que el cuerpo no es vulnerable a nada, uno es invencible...un imbécil.

Negra hijueputa por qué me dejaste.  De pronto hasta yo me hubiera ajuiciado y me hubiera dedicado a las cosas del hogar, o hasta de pronto me hubiera ido a trabajar en alguna cosa de confecciones, una pizzería o en un bar, no, en un bar no porque entonces termino putiando igual.  Pero si, todo habría cambiado para el bien de nuestras vidas.