lunes, 18 de noviembre de 2013

El día en el que el jueves se convirtió en domingo…

Todo vale mil.  Todos los operadores 150$.  Mastercarnes.  Sala X, horario de 12 m. a 8:00p.m..  Censura 18 años.  Gran cine Villanueva.  Prendería, servicio 24 horas.  No sé, sigo caminando por Bolívar, cerca a la estación Prado del metro, cerquita de Barbacoas y aun así éste jueves parecía domingo…

El aire que se respiraba en el centro de Medellín no era el típico aire a humo comprimido, humo defecado por miles de carros que a diario tosen y escupen sus flemas llenas de carboncillo, CO2 , o bien esa cosa que mata los pulmones de los que se mueren de cáncer de pulmón.  El centro estaba medio callado, porque para callar al centro se necesita, y no era gratuito que fuera a estar medio callado, lo que pasaba era que una avalancha de conciencias llenas de rabia estaban correteando, vociferando, p-r-o-t-e-s-t-a-n-d-o.  Era un tornado de furia colectiva, de pueblo desesperado, de personas al borde de un colapso nervioso por causa de la burla estatal.  

El centro parecía una plaza de algún pueblo, en algún mundo, a la espera de que soltasen los toros para la corraleja, no era el 20 de enero ni era Sincelejo pero era 29 de agosto día de Paro Nacional, una corraleja humana de tamaño descomunal.  Pero, ¿en verdad serán descomunales nuestras revueltas?...después de la insurrección de los comuneros, Gaitán y su Bogotazo, el Golpe de Estado de Pinilla, la toma del Palacio de Justicia por el M-19, no se han visto verdaderos motines, no nos hemos aventurado a desplomar las fuerzas oscuras de éstos gobiernos que solo mienten porque no tienen nariz que se les crezca, porque a Pepe Grillo hace ya mucho tiempo lo mataron.

Pero ¡hey!, yo estaba hablando de un jueves que se había convertido en domingo, no iba a hablarles de lo que vomitan a diario los noticieros de éste país, vamos a vomitar cosas bonitas.  Boooom, Boooom y boooom y comienza la gente a correr y a correr.  Mujeres, niños, hombres, mujeres de la calle, niños de la calle, ancianos. ¡Señores y señoras! con ustedes los estudiantes de las Universidades públicas gritando, corriendo, protestando, marchando.  La Avenida De Greiff parecía el escenario de una maratón de conciencias. 

 “Viva la U ¡Viva!, viva la U ¡Viva!, viva la Universidad, no la dejes ¡ no!, no la dejes ¡no!, no la dejes privatizar”  “Que se necesita pa ser policía ser un /))?=?¿%$%/()&/$ de noche y de día”-los signitos raros juntos significan hijueputa- ”.


(Momento en que la marcha estudiantil cruzaba el parque Botero, cerquita al museo de Antioquia….)

El surrealismo se había apropiado de ésta ciudad, desde el miércoles ya se venía hablando de que irían a darse posibles enfrentamientos entre la ciudadanía con la fuerza pública.  Los protestantes de Barbosa y del Oriente antioqueño ya estaban cansados de esperar hasta el desespero. En los noticieros daban recomendaciones para que se evitara a toda costa el encuentro con la rabia del pueblo, aunque en verdad la mayoría ya tiene un poquito de esa esquizofrenia que nos han inyectado nuestros últimos mandatarios.  Todo se ha ido convirtiendo en una bola de nieve gigante que viene rodando desde nuestros campos, desde nuestras carreteras, desde las minas y las ciudades.  Hablar entonces de una realidad nueva en éste país de Santa Laura y el Padre Marianito, es como recontar una y otra vez la historia de los tres cerditos y el lobo feroz, la única gran diferencia es que en nuestra historia no hay un cerdito disciplinado que pueda construir con bases sólidas el futuro de éste país.   

Ver el Éxito de San Antonio cerrado a las 5 de la tarde era inspirador porque hablábamos de un jueves y no de un domingo. Las calles vacías no represaban personas intentado llegar de un lugar a otro, era como un sueño en donde andas por un laberinto de edificios, locales comerciales cerrados y nada de nadie, un sueño donde el silencio esta turbio, no genera confianza…Boooooom.



(Shhhhh….)
 

Brrrrrrrrrmmm…. ¡Los tombos!

Como si salieran de un panal se sentían centenares de abejitas que zumbaban con sus brrrrmmmmm retumbando entre el silencio solapado de las calles de un centro de Medellín solapadito, tiernito, calladito.  En verdad no eran centenares de abejitas pero si unas treinta o cuarenta motos con policías a bordo que se enviaron para que reforzaran la seguridad.  Los señores de la fuerza pública se veían imponentes en sus motos de alto cilindraje color verde fosforescente, verde para un guayabo.   

Boooom y otra vez boooommm, la cosa no era charlando pero tampoco era en serio.  Se escuchaban de lejos insultos, “hijueputazos”, y otra gama de palabras bonitas que suelen usarse en éstos encuentros con el Estado.  En alguna esquina del parque de las luces un viejito de sombrero blanco, sombrero que nunca se quita o a lo sumo tendrá unos mil sombreritos iguales a ese, seguía con la venta eterna de sus chorizos eternos de $1.000, como si los hombres de negro –con apariencia robótica-, ni las piedrotas que lanzaban los manifestantes, desde el otro lado, lo afectasen.  El señor y su sombrero blanco siempre se le ha visto con su carro de chorizos en  una esquina diagonal al edificio Carré, en verdad su actividad no había concluido porque aun no se declaraba el paro de los que venden chorizos de mil y en verdad no es de extrañar en éste país de las maravillas que todos terminemos armando paro por todo.   Pronto será la tierra de nunca jamás en donde habitaran millones de “niños perdidos”, perdón, ese no es el nombre: “humanitos perdidos”.



(Vendiendo chorizos a los miembros del ESMAD?... o haciendo una parrillada con olor a gas pimienta.)


En verdad el paro que paralizó el centro de Medellín, esa ciudad de las Flores y, en general, el país del Carnaval de Barranquilla, conjugaba una verdadera lucha popular, la de las ruanas, la de los barequeros y los transportadores, una protesta contra la salud y la educación, una protesta contra todo, contra el mal gobierno y contra un arrume infinito de soluciones fingidas.  Algo así como cuando vas a una EPS en donde el doctor te manda acetaminofen (Unas tres cajas en promedio, cada caja con 10 o 15 grageas con 5000 mg de acetaminofen), para el ratico, es la única medicina apta para sanar todo lo que es y lo que no es enfermedad.  Entonces para el dolorcito de cabeza social que tenemos la única medicina acertada está compuesta por unas capsulas de sonrisa guasonica dotada de un discurso maquiavélico bien disfrazado para que el verdadero rostro del "Grinch" no se deje ver por ningún lado.  Es cierto, parecemos “los quien” porque aun no sabemos quiénes somos, aun  regalamos nuestros votos para que un colectivo político, no ¡artístico! –Con todo el respeto hacia los verdaderos colectivos artísticos- sea quien dirija nuestros ideales, nuestros impuestos, nuestro dinero.  En verdad la realidad de éste país sin nuevas realidades sigue presentándonos escenarios como estos…
 
Pas, pas y crashh y cae otra roca enorme a los pie de “Don señor de sombrerito blanco” y él ni se inmuta, sigue volteando sus chorizos, con esa parsimonia y esa calma que lo caracteriza. Seguian sus chorizos ahí, a la espera que se los comiesen con vinagre o limón.  Va volteando los embutidos con carne mientras los va entregando con una servilleta y una papa a uno que otro curioso.  Recibe los mil pesos y sigue volteando chorizos y luego entrega otro y así.  Pero ese día no era el indicado para cumplir con su labor de hombre que vende viandas en la calle.  De esa manera varios muchachos comenzaron a decirle cosas como éstas: “cucho abrase de ahí que lo van a aporriar”, “viejo venga le ayudo...oe, ayúdenme con el carro del abuelo”, “Hey sí viejito que te vas a quedar acá…esos manes de negro -ESMAD- que te van a comprar nada”(risas).  En verdad a “don señor” no le gustó la idea de irse de ahí, ni de que le ayudaran a correr  ningún carro, además uno nunca sabe: de pronto a un hombre de esos de negro le da por comerse uno de sus chorizos y quien quita que haga antojar al resto de la cuadrilla de hombres de negro.  En todo caso el señor se rehusaba a irse de ahí, lo más probable es que esa fuera su forma particular de protestar, de no abrirse del “parche” así una piedra lo dejase inconsciente, o muerto, en alguna parte de ese Parque de las luces... ¡Por ahora! mejor me como un chorizo con un poco de gas pimienta. 

Fue un jueves surreal, un jueves con el temor a cuestas y la incertidumbre como respuesta a todas las preguntas. Murmullos, especulaciones, boom y boooommm, ESMAD, insultos, gritos, impotencia, silencio, silencio.....ninguna respuesta, ninguna solución, de nuevo la normalidad en un país anormal.....
(Medellín, 29 agosto 2013)


martes, 12 de noviembre de 2013

Pensamientos de una cabeza sin pensamientos...



Deambular por las calles de ésta ciudad gris (gris a mi parecer) mientras la miseria carcome cada espacio de ella.  Mirar los rostros alegres de la gente mientras los barrios, calle arriba, se derrumban por las peleas entre combos.  Gorras planas, rostros de hombres sin espíritu y olor a mariguana por todos lados.  En que cloaca humana nos hemos convertido.   Shhhh, no pienses en voz alta -me dice la conciencia.   Cual shhhh, cual mierda esa de callarme si ya nos sellaron, a las malas, los labios.  Queremos innovar como ciudad pero no innovamos como personas, no nos revelamos ante tanta sangre cayendo del cielo.  Traiciones, matanzas, más gorras planas, más atolondrados, más “Ñengo Flow”, menos carisma, menos respeto por la vida, por eso que llamábamos “ser humano”.  Deambular por “El parque del periodista”, por  el “Carlos E” y ya no sentirlos como un espacio propio; caminar por el centro y sentir el arrume de gente que no sabe para dónde va y de dónde viene.  Encontrar en las calles las miradas desesperadas del desempleo, la injusticia social, el estrés provocado por las malas administraciones de turno.  



Bang, bang y las “Las montañas de mi tierra” al carajo.  Llega ésta  Feria de flores” y todos piensan en rumba, más rumba mientras la ciudad se derrumba, la derrumban.  Que carajos pensar en los más oprimidos, los que están de luto, los abatidos por la miseria si el aguardiente antioqueño esta “Pa las que sea”.   Pa las que sea” menos para arreglar esta realidad donde los borrachos están autorizados para matar así sea con un automóvil –¿Audi?- a quien se les atraviese.  La impunidad se sigue riendo de la ley, sigue escupiéndole en la cara a las víctimas.  Con gorritas planas de burrito seguimos innovando mientras el ruido obsceno del “reggaetón” sigue carcomiendo cabezas, sigue opacando con vergüenza eso que llamamos belleza.   Ciudad gris, para mí sí que lo es, sigues ahí como una meretriz ante el mundo vendiéndote baratica, bien baratica.  Sí, seguimos innovando con grupitos de jóvenes sin destino -¿”Destinitos fatales?”-, sin conciencia, sin cabeza.  Sigo deambulando por las calles de una “Ciudad pesadilla”, pensando que no es necesario pensar, Jajaja, para que pensar en la ciudad más innovadora del mundo, ciudad sin jueguitos Olímpicos….o bien, si hay olimpiadas para muertos.


Gorritas con la teja plana, gorritas medio puestas, gorritas sin cabeza a bordo.  Por qué me dará vergüenza la miseria de mi ciudad -¿Cuántas veces he dicho miseria?-, por qué me da desespero pensar en ésta ciudad desesperante, por qué pensar tanto en una ciudad que no tiene sentimientos, no quiere, no nos quiere vivos.



Hum que deliciosa se torna ésta ciudad seductora, de ¿”pobres corazones”?.  Ja, ni sé por qué pienso así, ni sé por qué sigo ensimismado en éstos pensamientos estúpidos, inaportantes, por qué seguir acá, ah verdad que no hay viajes interplanetarios.   Pero ahí está el “Aguardiente antioqueño pa las que sea”, sí, ya hay un menjurje que te cura todos los males -¿Serán sinónimos miseria y “Pa las que sea”?-.  Ya no huele a progreso, huele a mariguana mal fumada, a cripa, a mujeres sin sentido, sin sexto sentido, cuando son ellas, sí: las mujeres de verdad, quienes construyen país con ese otro sentido llamado sentido común, un sentido cada vez menos común.  Esta ciudad huele mal, huele a desecho humano, a podredumbre, huele a ruido, a ruidoton.  Ya no hay una “Eterna primavera”, ni hay flores entonces para que una feria de flores sin flores.  Pa que zapatos si no hay casa, pa que hijueputas” – dijo por ahí un sabio de escasos 14 o 15 años en alguna película de una infeliz vendedora de rosas.


No todo es malo me dice la conciencia, ¡ja! No todo es malo pero ya la mayoría de cosas se están pudriendo, pienso con mis labios sellados, cosidos por la censura de la estupidez.  Esta cosa que escribo esta hecha con tinta transparente sacada de mis ojos, son lágrimas perturbadas por una noche hecha de silencios.  Cuando duermo salen de mi cabeza monstruos con gorritas de teja plana, tarareándome letras compuestas de nada, jovencitos con los ojos desorbitados cayendo putrefactos, llenos de hoyos, con plomo en la sangre, con un “Pa las que sea” en sus cabecitas.  Sé que no hay redención, sé que por ésta sopa de letras y palabras nadie sacará nada para su vida.  Solo podrán sorber de ese liquido que está “Pa las que sea” y así, ebrios de estupidez, se reirán de lo que escribo.   


Soy solo una palabra mal escrita en algún cuaderno, soy solo un silencio intentando gritar mientras una bruja invisible se monta encima para que no hable.




Solo se derrumba una ciudad, muchas ciudades, un planeta que grita duro:¡Que viva la rumba!. Ya no existe una verdadera conciencia humana progresista, desde que se impuso el minimalismo el hombre se ha ido convirtiendo en un ser netamente instintivo.   De que me sirve tanto hablar de la “Ciudad gris” si todos la ven de colores, colores extraídos que salen de unas gafas con cristales de colores.  Y aquí siguen entreteniéndonos con distractores, distractores para la mente, extractores de cerebros, armas con silenciadores para matar conciencias, miseria, ese es el derecho que todos tenemos: un bulto de miseria para cada persona.  Por las noches llegamos a nuestras casas y encendemos la tele y los canales de Bogotá distribuyen a las demás “provincias” una serie de paquetes con las mejores series en donde se nos restriega incesantemente lo miserables que hemos sido.  Escobar, Castaño, mulas, prepagos, Tijeras son algunos de los nombrecitos que se proyectan en las pantallas mientras la gente se idiotiza con el carnaval de la muerte que han edificado algunos gañanes de nuestra raza.  Que excitante es ver nuestro dialecto, nuestro lenguaje, vulgarizado por estos señores que desean desmembrar cerebros con el consumismo como cirujano.   Ya no parecemos una raza colombiana de empuje, somos la herencia de los narcos, los paramilitares, los guerrilleros.


Oh felicidad: ¡somos la capital del Reggaeton!, que bonita es nuestra patria, una patria  que ya no es “boba”…ya la idiotez se apoderó de ella y ello es una enfermedad de difícil cura porque se asemeja a una epidemia.

Mostrando mostrocidades...



Siempre estuvo ahí, jugueteaba por las noches en el armario de mi habitación. Ahí estaba, esperando que alguna mañana lo mirase y le hiciese alguna mordisqueta.  Quizás añoraba entrañablemente que me asustara apenas lo viese ahí. Que corriese por toda la casa gritando como loco: ¡hay un monstruo en el armario, hay un monstruo en el armario!.  Pero no, nunca he creído que existan los monstruos y mucho menos resguardados dentro de un armario.  

Amorfo, peludo, amarillo.  Nunca supe en verdad si tenía uno o seis brazos, o si acaso ese enorme ojo eran mil en total. Cuando hacia frio sentía como suspiraba, titiritaba incesantemente, daba tristeza.  En esas noches se acostaba conmigo.  Recuerdo que la puerta del armario se abría y de ella salía una bolita peluda que brincaba hasta mi cama.  Su respirar era agitado, como si tuviese un pulmón muy pequeño, después ese respirar menguaba hasta quedar en silencio, dormidito.  Yo lo cobijaba con mi manta, la misma mantica de Mickey Mouse que me regaló mamá el día de mi cumpleaños.  Esas noches dormíamos apaciblemente. Al otro día mi amiguito ya no estaba en mi lecho de los sueños.  En la madrugada se devolvía para el armario, su rinconcito.   

No sé cómo llegó a mi armario, no sé si era de otro planeta o era una especie de monstruo en vía de extinción.  Solo llegó ahí.  Nunca le conté a mis padres lo del monstruo, mucho menos a  mi  hermanita Sofía.  Además ese tipo de secretos no se le puede ir contando a todo el mundo, podía ser peligroso para el monstruo y hasta para mí, porque el monstrico se podía ir en contra mía y en una noche cualquiera comerme de un solo bocado.  Mi monstruo no tenía boca, nunca se la vi.  No sé de que se alimentaba, alguna vez tuve la teoría de que se alimentaba de mis pensamientos, de mí, y esa hipótesis la saqué desde esa terrible depresión que casi me mata, me acuerdo que mi amiguito del armario también se hallaba escuálido, triste, depresivo.   Mmmm si, en últimas se alimentaba de mi, era una especie de vampiro pero sin sangre en sus entrañas.  



Una mañana cualquiera fui a sacar mis zapatos de mi primera comunión y no lo vi, no, no estaba.  Lo busqué por todas partes, por cada rincón del mundo.  No hubo centímetro de este vasto planeta en donde no haya buscado su rastro.  Recuerdo que llené mi bolso de frutas, dulces y un botellón con jugo de maracuyá y les dije a mis padres que me iba en mi carro de rodillos a recorrer el mundo.  Mis papás me echaron la bendición y me dijeron que me portara bien en cada país al que fuera a ir.  Me marché con la esperanza de encontrarlo en alguna parte pero nunca, nunca más, le volví a ver.  Tal vez se fue para el armario de otro niño, quizás se aburrió por lo estrecho que es ese armario de mi habitación.  Pues me lo hubiera dicho y yo le hubiese hecho una casita solo para él.  ¿Saben? Lo extraño, aunque cada noche siento murmullos en el armario y ello me reconforta, otras veces, cuando estoy triste, siento suspiritos y lloriqueos en ese armario, en ese rincón.

 Y Sí, ¡Sí! Era eso, creo que él era una especie de vampiro y no-de-monstruo, siempre dije que no creía en los monstruos en el armario…pero en mi caso: ese era mi armario y ese era mi monstruo.
(Espero te guste, aspiro que te encariñes con mi monstrico….estoy esperando el tuyo)

sábado, 10 de marzo de 2012

Vomitando frente al PC (Tercero que todo)

(Buscando-me)


"A Manuela le gusta tu comentario", es el mensaje que me llega al facebook.

"A Manuela, Marcela, Magda, Aleja, Juanchito, Yeyi y a ti le gusta este enlace", es otro de los mensajes que alcanzo leer.

Llevo 200 horas sentado contemplando mi tiempo en un aparato que me conecta con otras personas, con cientos de vidas conectadas a otros aparatos.  "En vez de conectarte a Facebook ¡busca trabajo!", me escribe mi hermana en tono un poco fuerte.  Ja, ja, me orino de la risa.  "Yo si he mandado millones de hojas de vida, que ahora no necesiten mis servicios es otra cosa", respondo dando un argumento absurdo, jaja (risa nerviosa, desesperada).

Después de una ardua jornada de 201 horas conectado con la nada me ire a dormir.  La idea es descansar...tal vez pueda soñar que tengo trabajo, o simplemente soñar cosas lindas como, por ejemplo, destruir el computador.

MORALEJITA:

La vida se compone de momentos llenos de angustia en los que esperamos que se abra alguna puerta, cuando esta se abre llegan mejores momentos....solo queda esperar otras 200 horas.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Vomitando frente al PC (Segundo que todo...)


Estoy subiendo, subiendo, escalas, escalas, sigo subiendo, resaca, resaca.  Son las escalas al infierno y subo, subo otro poquito.  Saco las llaves de la casa y abro una puerta con color a cárcel, olor a encierro a soledad.  Cierro la puerta, resaca, resaca, demencia, paranoia, desespero, tristeza, resaca, muerte.

Prendo un cigarro y le echo humo a esa resaca, le echo humo para que se ahogue por un ratico...se acaba el cigarro y de nuevo la resaca comienza a gritar.  No soporto más tanta miseria, no me soporto yo que ahora soy parte de esa miseria.  En silencio me voy escapando, lento, lento.

Abro la puerta y salgo de esa casa, desciendo, desciendo, sigo bajando las escalas, tranquilidad, sosiego, tranquilidad.  Al parecer estoy asesinando a la resaca, la estoy asesinando...sigo bajando, sigo bajando y comienzo a respirar.

Estoy por fuera de casa...los cigarros están en el bote de basura con la resaca.

martes, 6 de marzo de 2012

Vomitando frente al PC (Primero que todo...)

(Pintura:ODA AMI VIDA)

Un silencioso momento se incrusta en mi corazón, silencioso porque el silencio es la soledad.  Paso horas interminables aferrado a una pantalla de computador que me enseña miles de imágenes, personas, mensajes, chismes, opciones para escapar de una resaca existencial que nos ahoga a todos...o solo unos pocos.   Hago click allí y allá, abro esta pagina y encuentro una respuesta que nunca me servirá como medio de salvación, como remedio para mi alma enferma y loca.

"Profesora Agatha, soy un joven que requiere de sus servicios de brujería, necesito que le haga un maleficio a mi oscuridad, que se acabe el infierno, necesito un vodoo para mi tristeza...para que se aleje , para que se muera.

Saludos,

            Un fulano de tantos"

Dejo un mensaje en el correo electrónico de una vidente, o bruja -que se yo-, y me siento a esperar siglos enteros para que me responda.  La soledad me sigue diciendo que me calle y me fume otro "Belmont", otro "Boston", otro "Piel Roja"".  Cigarrillos benditos, cigarrillos malditos llenos de humo, de ansiedad, de desespero.

Abro el facebook -maldito facebook- y Aleja esta ahí, conectada.  La saludo y entablamos otra de nuestras conversaciones eternas llenas de sueños, realidades, pesadillas, fantasías.  Alguien me escribe, es Mauricio,y yo le saludo, le escribo un par de cosas y me desconecto.   Riiiiiiiiiiiing, riiiiiiiing.  Suena el teléfono, vuelve a timbrar y contesto.   Una voz fingida al otro lado me anuncia que el demonio llama otra vez y necesita nuevamente a Milena.

-Milenaaaaaaaaa te necesita el demonio-...



lunes, 20 de febrero de 2012

Retazo de otro retazo


Algunas cosas se siguen contando....es imposible quedarse callado


IV.
La bicicleta se pinchó cuando llegué a la universidad de Antioquia, me dejó tirado, no me quiso llevar a la casa. La bicicleta se reveló y se pinchó y entonces a mi me tocó transportarla, yo la llevé a la casa -Ella me aplicó eso que llaman psicología inversa-. Caminando, caminando por toda la carrera 65 hasta llegar a La Macarena y de allá voltear a la derecha para coger la avenida Bolivariana y de ahí la setenta para llegar a la 30, a Belén, cerca de casa, de los niños, de la Urbanización La Inmaculada, mi casa, ningún lugar. Solo quiero llegar a ninguna parte con esta bicicleta perezosa. Espera y veras, bicicleta hijueputa, bicicleta torcida, bicicleta desleal, cicla de mala muerte, espera y veras. No me importa pero te voy a pinchar la otra llanta, para que te duela...para que sufras.

V.
-¿Oye dónde estás?- me preguntaron.
-En ningún lado- respondieron por mí.
-Entonces ¿dónde estamos?-pregunté yo y nadie respondió. Estaba en ninguna parte.
...

VIII.
En este momento acabo de chuzar la llanta delantera de mi bicicleta. Alguien me dijo que yo estaba loco, que eso de chuzar la llanta solo se me ocurre a mí, y yo pienso que eso es cierto, pero tengo razones contundentes para hacerlo.
Tomen nota de las razones que me motivan para chuzar la llanta de la traicionera:
a) La traición se paga con sangre o con aire, pero se paga.
b) Si tú eres la bicicleta de X debes transportar a X y no que X te transporte a ti.
c) cuando X se mata pedaleando sobre una bicicleta y pedalea y pedalea para llegar a otra parte, nada justifica que la bicicleta se desinfle , por el contrario la bicicleta debe hincharse de orgullo y debe llevar y traer , traer y llevar a X.
Considero que estos tres argumentos servirán de referente para que no vuelvan a dejar que sus bicicletas tomen conciencia de lo que deben o no deben hacer. Ningún clavo, ningún chuzo, ningún vidrio o piedra en el camino son excusa para desinflarse.




IX.
Hoy es otro día en la ciudad gris y aun no ha llovido, por el contrario un sol incandescente anuncia que el verano es solo una muestra gratis que regalan en el supermercado. Con esa muestra gratis de sol incandescente me voy para la casa y la descargo en el balcón. En silencio despierto a mis hijos y les digo que me acompañen para ver el sol más de cerquita. Vaya asombro el de mis hijos al ver que su padre se había traído un pedazo de sol para la casa.
-Miren que bonito se ve el sol en la casa, no lo toquen que se queman...- le dije a mis hijos mientras la bola de fuego se elevaba del piso, se elevaba, un poco más y luego !zaz! Salió expulsada a millones de años luz, iba hacia el espacio sideral. En silencio nos dirigimos a nuestros dormitorios y seguimos durmiendo.



(Fotos.Monica Pulgarin Vargas "KIKA")

viernes, 17 de febrero de 2012

Vallejo entre el fuego que consume su ciudad…



(Una perspectiva entre lo sexual, lo tradicional, lo familiar, lo de acá, de allá y de otra parte)

La Medellín que fuimos, la Medellín que somos, la Medellín que nunca llegaremos a ser.   La ciudad gris, dormida, despierta, frentera, solapada.  Un ser vivo que ha sufrido y ha triunfado, un organismo donde transitan historias que le dan vida, la matan.  Esa es la ciudad de Fernando Vallejo, esa ciudad desesperada por avanzar, esa ciudad que avanza desesperadamente y va olvidándose que toda historia debe tener un pasado que la sustente, un pasado material, una historia que se pueda ver.  Aquí, en la ciudad de nadie, no hay espacio para la memoria, para el recuerdo, la semblanza… ¡No! La enorme mano invisible del progreso se ha ido robando espacios, edificaciones, lugares, costumbres, esencias, lo que deberíamos ser y no somos.  Todo eso se lo lleva el progreso, el llamado desarrollo que muchas veces subdesarrolla. Sin embargo esta ciudad es la cloaca por excelencia, el lugar perfecto, el escenario ideal para vomitar pasiones.

Vaya efusividad con la que comienzo a hablar de este texto, vaya desconcierto genera en uno esta ciudad amnésica.  En todo caso entraremos, una vez más, a las  entrañas de este lugar que parece un ser vivo.  Que come, respira, crece, defeca como cualquiera.  La urbe es esa energía que fluye entre las calles, avenidas, centros comerciales, cantinas, griles, oficinas, casas de familia, de citas, de reposo….etc. En la ciudad conviven seres humanos con vidas diferentes que se entrelazan directa o indirectamente creando un vínculo involuntario con el otro, aunque el otro sigue siendo un extraño, algo, alguien de no fiar.   Y nuestra raza si que desconfía de lo que no conoce bien, primero déjese ver y después hablamos. Y no son en vano las palabras de este hombre que  proviene de Boston, un barrio cercano al centro de Medellín.  Y el centro de Medellín no solo es el corazón de esta ciudad, el lugar que distribuye todo hacia todos lados, en el centro se resguarda lo más refinado de la ciudad y lo más marginal.  El centro condensa la elegancia y porte de un ejecutivo con la ruana raída, la camisa rota, el pantalón cagado y los tennis rotos, totalmente rotos de un habitante de la calle.

Cae la tarde y la noche se apodera de la noche….

La noche se viste de sexo, de rumba, de aventuras, de muerte.  La noche es otro de los escenarios recreados por Fernando Vallejo, y uno de estos escenarios es el bar donde se conjugan en gran medida muchas de las imágenes de esta obra, el traganíquel que canturrea al compas de la nostalgia y del amor, la habitación en donde se consuma todo el acto del amor, un acto que es testificado por un dios al que Vallejo no le teme.  Un bolero rueda por este lado de la obra, por allí retumba un pasodoble y allá sigue el señor Vallejo contemplando su propia realidad mientras se raya, transcribe cada pagina de este fuego secreto que se enciende en cada palabra.  La noche dentro de esta Medellín alberga muchas de las pasiones que durante el día se esconden tras un rostro, un vestido, una “vida decente”. Hombres y mujeres son participantes activos de esta ciudad en donde un poco, o demasiado, licor se condensan para salpicar de sangre, lágrimas, risas, o simplemente historias de esta otra ciudad que muchos desconocen o por lo menos no quieren reconocer. 

Y es que la noche en Medellín, al igual que en otras partes del mundo, tiene su atractivo, su propia noche.  Sentir que la noche hace parte de la adrenalina ya es un sentimiento netamente humano, sin embargo sentir la noche en todo el esplendor de una urbe en donde millares de personas, de caracteres, pensamientos o vidas, cohabitan y se entrelazan unos con otros ya es hablar de otra noche.  Esta ciudad alberga en muchas de sus cuevas monstruos peligrosos a los que no podemos acercarnos, pero también encontraremos seres inofensivos llenos de miedo, de terror.  

Pasar por sitios como la Avenida de Greiff, La primero de mayo, Cundinamarca, Bolívar, San Diego, La 30 por el sector de  industriales, Barbacoas es encontrar la Medellín que siempre es nocturna.  Que no duerme y no intenta hacerlo porque siempre debe estar despierta para aquellos a quienes el día les estorba o simplemente es un momento más entre las 24 horas que a diario somos.  La noche es la constante cómplice de las fechorías de Vallejo, su hermano y el grupito de amigos que se encontraban en el bar o que hacían parte de las rumbas, las carnestolendas, la Sodoma y Gomorra –Aunque sea Bogotá la representación de estas ciudades bíblicas-.
Por las noches se escapan hacia ese otro mundo que se les prohíbe en la casa paterna pero que ellos buscan y en el que viven.  Por eso abren una puerta secreta que conduzca al garaje de la casa, esa no es una puerta simplemente secreta esa puerta representa la noche, la puerta de acceso al sexo, el descontrol, la locura.

La ciudad como escenario

Vallejo, escritor sin pelos en la lengua, sin tapujos ni contrariedades habla un poco de él, sin embargo su vida es Medellín.  Este hombre ama la ciudad que le escupe, la ciudad que le enseñó los hombres que ha amado, le enseñó que hay un mundo injusto, un mundo donde el amor se viste de hipocresía, promesas ingratas, un mundo lleno de corrupción, de vicios, de corruptos encorbatados. Bien decía que entre la política no habían sino cerdos, marranos, puercos.  Vaya juego de palabras nos entrega este otro ciudadano de la ciudad en donde la doble moral se perpetua en las familias.  Pero esta ciudad no esta sucia del todo, de ella nos queda un memorable reguero de calles en donde los incendios, el desarrollo, el progreso, se han ido comiendo bares, edificios, lugares que antes hacían parte del panorama de esta otra ciudad, esta ciudad de ayer, de nunca.

Para Andrés Caicedo, el escritor Caleño que hablo de la Calí de los 60 y los 70, la ciudad es un espacio desesperanzador en donde las posibilidades de ser y crecer son prácticamente nulas.  Acá, en la Medellín de los 70, los 80 y los 90 encontramos un Fernando Vallejo narrando cada historia en la que la ciudad ha sido marcada por la violencia, la corrupción, el narcotráfico y hasta los envidiosos hacen parte de esa peste que carcome a esa Medellín que nos muestra este otro espectador entre los habitantes de la ciudad gris. 

¨La sardina, ay, por desventura, y ésta es una suprema verdad teológica, sólo vive diecisiete años, tras de lo cual muda: cambia su armadura de magia, su ropaje de ensueño, y se transforma en un ser cotidiano, proyecto del hombre pedestre y bípedo, respetable señor de traje y corbata, trabajo en el banco, honorable señora, saludable barriga, cuatro o cinco o siete mocosos berrietas y un televisor. Es el proceso de metamorfosis de la oruga en mariposa al revés. La mariposa pierde sus alas, baja del cielo, y se arrastra por la prosaica realidad como pegajoso gusano. Pero que no espere quien tiene los oídos sordos, los ojos ciegos, comprender de qué estoy hablando. Le soplará la inmensidad en la cara, le susurrará el enigma, y nada entenderá¨.

(Fernando Vallejo-El fuego Secreto-)

Y hoy si que se han ido perdiendo las sardinas, que ya ni sardinas son, ahora son huevos que se visten de sardinas para que las usen como mujeres.  Ahora las niñas lo dan desde los doce, trece años.  No nos vamos muy lejos, cerca a la estación del Metro de Prado Centro se pueden ver varias “sardinas” jugando su papel de putitas para “viejitos verdes” o uno que otro solitario en busca de vaginas.  Aunque el contexto de sardinas o de gustos sexuales para Vallejo es de otra clase, otro genero, y es aquí en dónde hallamos una Medellín homosexual sin tapujos, una Medellín que se destapa y se muestra al mundo como otra sociedad moderna.  La Medellín de Carrasquilla, o la de Fernando González, son otra época, otro momento en el que el hombre era el complemento para la mujer, otra ciudad en donde no podían haber casos extraños de homosexualismo. Fernando es homosexual y lo grita a los cuatro vientos, pero este artista es eso precisamente: una contrariedad de los valores establecidos, es una objeción constante a esta raza construida con el sudor de hombres, machos.  Fernando es una piedra en el zapato de los que quieren esconder la realidad con concepciones y argumentos baratos de moralidad.

Aquí Fernando Vallejo se destapa y nos destapa otro lugar de la ciudad, ese lugar en donde cualquier cosa puede pasar.  Medellín sigue siendo una ciudad nostálgica esa ciudad de Vallejo, esa ciudad que se esconde tras la mirada triste del abuelo, tras los recuerdos llenos de casos y cosas extrañas.  El fuego secreto sigue incendiando muchas partes de la ciudad, sigue iluminando una ciudad nocturna llena de drogas, sexo, sexo, desenfreno y violencia.  Este otro escenario recreado de la ciudad puede mostrar que tipo de seres extraños se esconden tras el día, puede dar un indicio que la noche llego o la ciudad despertó…